Y la cuerda, una sombra que no existió

Philippe Deutsch

Fuegos fatuos, y después, nada, el cero
Tus ojos, un lecho difuminado
y la cuerda, una sombra que no existió
me sostenían ecos, ráfagas de una tormenta extraña,
electricidad de candilejas,
y deletreaba la noche, sin saber que mordía las yemas de mis dedos,
buscaba luz, y me desvanecía
entre las acrobacias de lo que había sido ausencia en mí
y pensé, sueño
y los raíles se hicieron ámbar,
y las palabras pliegues que ya no descifraba
después, el humo, la luz sonámbula
los pasos que dejan de escucharse
recovecos que había dejado de advertir,
y en los que había dejado de caer,
Un parpadeo, y me encojo, y es deriva, palabra seca,
un sabor que aún no olvido.
(Alexander Zárate, 6/1/2015)
Fotografía: Philippe Deutsch

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